El disco. Segunda parte y posdata. Como todas las segundas partes, para entenderlas tenemos seguramente que habernos leído la primera. La cuestión es que encontré un disco de tres medio sin etiqueta, y antes de tirarlo me preguntaba que tendría en su interior. Entonces recordé aquellos años del viejo sistema DOS, que en su versión de Microsoft se denominaba MS-DOS, y como a veces me gusta escribir cosas, decidí construir un relato en homenaje al mismo y de mi escaso intelecto fue surgiendo línea a línea una ficción de casi un folio. El relato narraba la existencia de un disco misterioso en el que aparecían ficheros escritos por la mano de lo desconocido, y tuve que inventarme algunos nombres para los mismos, así que viernes.txt, lunes.txt, martes.txt y sábado.txt me parecieron buenos para tal fin. Tenía que guardar datos dentro y pensé en algo macabro con suspense y que solo alguien de la familia muy cercano sería capaz de averiguar si disponía de la imaginación suficiente, aunque no parecía posible. Así, la fecha de mi nacimiento 2905, la fecha de nacimiento de mi padre 2001 y la de fallecimiento del mismo 1007 llenaron de contenido los tres primeros ficheros, dejando de momento vacío el último de ellos para que se rellenase con la imaginación del lector. Cuando terminé el relato lo leí unas cuantas veces, arreglé un par de cosas y entonces se me ocurrió que podría cambiar los nombres de los días haciéndolos coincidir con las fechas en el calendario. La tarea es muy sencilla, porque sin ir más lejos google nos proporciona uno de esos calendarios perpetuos donde escribes una fecha y te dice el día de la semana al que pertenece. Escribo 29 de mayo de 1959 y el calendario me dice que es viernes, vaya casualidad, este no tengo que cambiarlo. La sorpresa fue en aumento cuando escribo 20 de enero de 1921 y me dice que se trata de un lunes. Esta vez me quedo pensativo antes de escribir unos instantes después en el calendario 10 de julio de 2007 …. martes. Tal vez por eso, cuando amanece un domingo, tengo la sensación de que siempre tengo seis días por delante ... Pdta: Procuraré no volver a jugar con el destino.