La estantería. En la estantería de mi vida coloco todos mis momentos, y procuro organizarlos. Éstá colocada en el centro de la habitación de mi mundo, y a modo de tabique la divide en dos ambientes, de forma que los estantes de la "derecha" son los de la "izquierda" si la miramos desde el otro lado; por ello enseguida decidí que no organizaría mi estantería por esa "política", sino por la altura en que se sitúan los estantes, así, según la importancia de los momentos, los iré colocando en la misma; los menos interesantes en los estantes más bajos, y los más importantes en los estantes superiores. Para colocar los más altos, utilizo una escalera que he heredado de mis padres, es de importación, construida en madera noble, y tiene una marca que pone "Made in sentido común". Dispongo de un estante muy amplio, mayor que los otros, está justo en el límite al que puedo acceder sin la escalera, aunque si la utilizo es mucho más comodo colocar los momentos. Este estante lo dedico a ocio y deportes. También guardo en este estante un diccionario que al igual que la escalera lo he heredado de mis padres. Lo coloco aquí porque tiene un tamaño muy grande. El diccionario esta encuadernado robustamente, es de páginas muy finas y está bien conservado. Es de la editorial Responsabilidad, y lo utilizo para operar con algunos momentos difíciles de entender. Aunque este estante lo tengo casi lleno, siempre encuentro hueco para nuevos momentos de esa índole. Justo encima, está el estante donde coloco mis momentos de amor y pasión. Esta lleno a rebosar, y continuamente llegan nuevos momentos que tengo que distribuir por este estante. Aunque siempre necesito la escalera para asentarlos, reconozco que en muchas ocasiones acudo al diccionario sin éxito. Recuedo un día en que al ver mi estantería tan llena, decidí traer otra, aparentemente más grande, más nueva y más bonita. Al colocarla en mi pequeña habitación, no había sitio para las dos, la colocase como la colocase tenía problemas. Al dejarla junto a la "vieja", no había sitio para utilizar la escalera, y en todas las posiciones me tapaba el sitio donde guardo el diccionario, haciendo inútil su consulta. Además, en muy poco tiempo me dí cuenta de la fragilidad de su construcción, porque con muy pocos momentos colocados en un nuevo estante para la pasión, más bajo que el anterior por no poder utilizar la escalera, el estante se rompió dando al traste con todos los momentos alli colocados. Decidí retirarla de mi habitación y quedarme solo con la primera, la original y buena estantería.