| Villa capital y parroquia del concejo homónimo. La parroquia de S. Pedro de Grao se encuentra en el área noroccidental del municipio. Ocupa una extensión de..km2, y alberga una población de.. habitantes. Comprende las siguientes entidades: Barraca de Abajo, La Borbolla, Grao, Llavayos, La Portiella y Río Ferrero. Limita por el este con la parroquia de Peñaflor, por el SE con la de La Mata, al SO con la de Villapañada y al NO con la de Castañedo. La villa de Grado se asienta sobre las terrazas de la margen izquierda del río Cubia, en las proximidades de su confluencia con el Nalón. Se orienta al sureste, dominando la vega del mismo nombre, a una altura que oscila entre los 60-80 m.s.n.m. Dista de la capital del Principado 26 km., comunicándose con ésta a través de la N-634. Con anterioridad al establecimiento del núcleo de población se constata una temprana ocupación de la zona por los grupos de cazadores-recolectores del período Paleolítico. En íntima conexión con este hábitat prehistórico, se encuentra el factor de la privilegiada ubicación del área, en la confluencia de varias corrientes fluviales (arroyo de La Cruz, arroyo de La Podada, ríos Moutas y Cubia) que a su vez desembocan en el tramo medio del curso del Nalon; y su localización en el borde occidental del corredor de la gran cuenca mesoterciaria central asturiana. Esta última constituye, a la vez de una excelente zona para el asentamiento humano, un importante pasillo de comunicación, particularmente en el caso que nos ocupa, para transitar por el interior de la Asturias central a la occidental. En efecto, el área meridional de la villa de Grado y sus aledaños han sido pródigos en hallazgos líticos, materiales dispersos y pequeños conjuntos, que sugieren en su mayoría una atribución cultural al Paleolítico Medio. Se recuperó instrumental de ésta índole, en El Muro, con motivo de las obras de construcción del cuartel de la Guardia Civil, en el barrio de La Cruz, El Bolao, La Podada y El Rodacu. Reviste particular interés el gran conjunto recogido en el área que actualmente ocupan el polideportivo y el mercado de ganados, el cual supera el centenar de piezas. Poco puede apuntarse, con cierto rigor científico, sobre el devenir de esta zona del concejo en el período protohistórico y en las primeras fases históricas, dada la ausencia de testimonios materiales que puedan facilitar la comprensión de este proceso. Este vacío contrasta sin embargo con épocas posteriores. En la documentación altomedieval el área aparece mencionada como el territorio de Pramaro, para pasar a denominarse con el topónimo actual, a partir de mediados del siglo XII. La villa de Grado, es uno de los núcleos medievales de Asturias sobre el que más noticias documentales se tiene. Su Carta Puebla o documento fundacional, hoy perdido, debió otorgarse en fecha anterior al 3 de marzo de 1256, data en la que el concejo ejerce ya su autoridad sobre el alfoz. Así, en la documentación recopilada por el prof. Ignacio Ruiz de la Peña en su monografía sobre las «Polas» asturianas, se menciona un documento recogido en los fondos del Archivo del Monasterio de San Pelayo, que hace referencia a una venta de heredades en Penteño, alfoz de Grado, escriturada el día antes indicado, en el cual figura textualmente: «E la Pobla de Grado teniente Pentenno». Más explícita en relación a esta fundación es la carta de avenencia entre el obispo de Oviedo, don Freodolo y el concejo de la Puebla, fechada el 22 de abril de 1279, con la que se ponía fin a las disputas suscitadas entre ambas partes por el derecho a percibir las rentas de las iglesias de la citada Puebla: «E otrosí, nos, el conceyo, dizemos que deuían seer nuestras [las rentas] porque nos las diera en donaçión el rey don Alfonso [X], nuestro sennor, per bonos preuilegios quando nos dio la pobla e por marauedís ciertos que le deuemos dar cada anno por ende, e porquel heredamento en que sie la villa e las iglesias compramos nos a santuarios e a otros herederos de quien era». En directa relación con el florecimiento de esta formación local se encuentra su función de centro comercial y artesanal, verdaderos elementos caracterizadores de su rango de villa. Fiel reflejo de este hecho son las abundantes menciones de estas actividades que de forma indirecta aparecen recogidas el la documentación bajomedieval. El prof. Ruiz de la Peña recopila abundantes ejemplos en este sentido, dentro de la obra antes citada: la donación del 14 de agosto de 1309, a favor de un hijo de «Guillén Perez tellero», del cuarto de una tierra «so la villa de la pobla de Grado»; una sentencia del 19 de marzo del año 1313, dictada por el juez de Miranda en el pleito sostenido por el abad de Belmonte contra Marina Peláez de Vigaña Arcello en la que se presenta una carta extendida por el notario de la puebla de Grado, sellada con sus sellos y con los de «Fernan Perez mercader morador enna dicha pobla; una escritura fechada el 28 de octubre de 1332, relativa a la venta del tercio de una casa en la Puebla de Grado, entre cuyos linderos se cita «de la parte de çima casa de Alffonso Nicolas mercador»; la escritura de donación de unas tierras extendida por el notario público en la Puebla de Grado, el 15 de marzo de 1346, en la que figura entre los testigos «Alfonso Suariz recuero»; las donaciones otorgadas en la Puebla de Grado el 26 de octubre y 30 de diciembre de 1349, en la que figura entre los testigos «Pedro Fernández mercador» y «Alfonso Yanez corredor», respectivamente; la venta el 24 de julio de 1369, de un hórreo de madera, techado con paja que linda con el «camino françes», por Alfonso Ferrandez carniçero morador de la Pobla de Grado; o finalmente, la donación el 29 de marzo del año 1394, de una tierra en la Vega de Peñaflor, lindante con una tierra de Catalina Fernández de Grado «filla de Fernan Suarez mercador», en la que figuran también como testigos «Pedro Ferrandez del Moro erquitecto, Rodrigo fillo de Pedro Ferrandez ferrero ...moradores de la Pobla de Grado». La existencia de un nutrido corpus documental relativo a la puebla medieval, contrasta sin embargo, con los escasos elementos arquitectónicos de aquel período que se conservan hoy en día, en la villa. Se advierten no obstante, en el callejero actual, ciertos rasgos de aquella primitiva trama urbana. Como bien apuntan Ruíz de la Peña et Al. en su estudio del Camino de Santiago, en ella se combinan las características estructurales propias de las ciudades o villas de meandro, cuyo lugar de asentamiento está definido aquí por el río Cubia que ciñe el recinto urbano en su flanco oriental y el arroyo de La Cruz por el sur, y de las itinerarias o de camino, inducidas éstas por su localización sobre la principal ruta peregrinatoria y comercial tendida entre Oviedo y Galicia, que atravesaba el citado recinto a través de las dos puertas abiertas al NE y SO del mismo. Paralelo a esta última se desarrolló un segundo eje que enlaza con el anterior fuera del perímetro amurallado, a través de calles y callejas secundarias. Partiendo de estos dos itinerarios axiales se desarrollan la gran mayoría de los antiguos viales del núcleo. Uno de los rasgos definitorios de la morfología de la villa, es como se ha indicado su condición itineraria, inserta dentro de la ruta del interior hacia Galicia y enlazada con otra las grandes vías históricas, la de La Mesa, por el ramal que desciende de Moutas, pasando por Sta. Cristina, El Xorro y Picalgallo. La primera ruta atravesaba la vega del Nalón proveniente de Peñaflor para salir hacia Galicia por el barrio de La Cruz denominado así por erigirse allí, como en la actualidad, una cruz de término que indicaba la continuación del camino. Existió en la capital un hospital de peregrinos, con su capilla, bajo la advocación de Nuestra Señora de Las Candelas, del cual se tiene constancia documental, desde mediados del siglo XVII; según D. Alvaro Fernández de Miranda, el pequeño edificio que albergaba la fundación hacía esquina a la Plaza Mayor y a la calle del Campo. Sustituida la antigua iglesia románica a finales del siglo pasado, por el actual templo parroquial, neorrománico, con elementos neogóticos, cabe afirmar que a excepción de esa primitiva morfología urbana reflejada en el callejero y en algunas “cuadriellas” o solares, el único elemento medieval que se conserva -aún así severamente mutilado-, es la muralla de la villa. La puebla se amuralló posiblemente a fines del S. XIII. Así parecen indicarlo dos documentos del Archivo del Monasterio de San Pelayo, extractados por Ruiz de la Peña en la monografía antes citada. En uno de ellos, fechado el 11 de septiembre de 1310, Pedro García, abad de Teverga y Martínez Ferrándiz «de la Pobla de Grado», testamentarios de García Garcías de Vega, venden a Diego Súarez, canónigo de Oviedo y sobrino de éste, «la casa de la Pobla de Grado con so suelo», que había sido del dicho García Garcías «la qual casa iaz en tales terminos dientro la çerca de la dicha pobla, de un lado solo que foe de Pero Mellor que vendoe a Fernán Pérez mercador, e del otro lado la çerca de la dicha pobla e detrás affronta enna [...] e delantre la rua poblica». En el otro, de 24 de septiembre del año 1368, Maria Menéndez, vecina de Villanueva, vende a Teresa Menéndez, su prima, «morador enna Pobla de Grado, hun suelo de una casa que esta en la dicha Pobla de Grado dientro la çerca con las tapias e otro lavor que en él está en que yo tenía y una casa que quemó quando quemaron las otras casas que estavan dientro la çerca de la dicha pobla, el qual suelo e tapias que y están que vos yo viendo está en tales términos: del hun lado suelo e casa que y estava de vos, la dicha Teresa Menéndez e de García Rodríguez vuestro marido, e del otro lado e delante calellas póblicas e detrás la çerca de la dicha pobla». D. Álvaro Fernández de Miranda nos la describe en los siguientes términos, a principios de siglo: «Tenía la muralla, más bien gruesa cerca, dos "portonas" con puente levadizo sobre el foso que la rodeaba, llegando hasta ella las aguas del Cubia, que seguían su curso por la finca de Socampo. Una de las "portonas" daba al Campo, y la otra, derribada en 1866, á la Plaza del Ayuntamiento, y cuyo arco sostenía la "torrecilla del reloj." Presentaba el muro metro y medio de espesor, variando su altura entre seis y siete metros, y el foso contaba de ancho seis y dos de profundidad, aproximadamente. Hasta últimos de 1810 se conservó intacta la muralla, siendo entonces derruida en su casi totalidad de orden superior, "porque era un fuerte donde se intentaban defender los franceses, causando daño á las tropas ó guerrillas que les atacaban". Hoy sólo queda el lienzo que el río lamió y otros restos exiguos de la que sigue llamándose muralla de la villa, de históricos recuerdos». Según este autor, en 1813 se levantó una cerca que, sustituyendo a la antigua muralla, rodeaba la huerta del solar de los señores de Valdecarzana -de la cual aún se reconocen algunos vestigios-, y fué cegado en 1860, un trozo del foso que se conservaba en el Campo. Por desgracia, este monumento, último testimonio arquitectónico de su pasado medieval volvió a sufrir otra grave mutilación en el año 1982, destruyéndose en esta ocasión un tramo de la cerca, en la calle del Arroyo de la Muralla, para la construcción de un edificio. Estas obras se han paralizado hasta la actualidad, con la consiguiente degradación del entorno; urge por tanto recuperar este elemento tan señero de la capital moscona. El seguimiento arqueológico de los recientes trabajos de restauración, del Palacio de Miranda-Valdecarzana, han revelado interesantes datos sobre ciertos aspectos estructurales de la muralla, merced a los sondeos realizados en la fachada norte de la edificación, la cual aprovecha un tramo de la cerca, asentando sobre ella el tercer piso. Su cimentación, excavada en una terraza aluvial del Cubia, presenta un fuerte desnivel de oeste a este, con un perfil en forma de “L” invertida. La anchura de la cerca, en el sector estudiado, oscilaba en torno a los dos metros. Asimismo, los trabajos revelaron la existencia de una torre bajomedieval, en el extremo NE del Palacio. El mencionado palacio de Miranda-Valdecarzana y su capilla de Nuestra Señora de los Dolores, junto al palacio de Fontela son en la actualidad, los elementos arquitectónicos conservados más relevantes de la villa. El primero es obra de los siglos XVII-XVIII, apoyándose como se ha indicado, en las estructuras bajomedievales preexistentes. En la actualidad se ha acondicionado como Casa de Cultura y edificio de servicios. La capilla de Los Dolores, construcción exenta del palacio, de estilo barroco, se levantó en la segunda década del S. XVIII. El de Fontela debió iniciarse en esa misma centuria, si bien su capilla denota una cronología más reciente; al igual que los precedentes ha sido restaurado y acondicionado como albergue. Son también dignos de mención la casa de los Fernández Miranda y la pequeña fuente de estilo neoclásico situada en el margen septentrional de la carretera de Galicia, próxima a la Cruz, construida según reza en la inscripción de su frente, en el año 1796. Grado goza también de un notable conjunto de edificios singulares, del siglo XIX y principios del XX. Entre los primeros hay que lamentar nuevamente, en especial por su valor simbólico, la reciente pérdida de la casa de los Flórez Estrada, reedificada en 1847 sobre la vivienda donde pasara largas temporadas, alejado de su solar somedano, el ilustrado D. Martín Santos, y buena parte de la infancia su hijo, D. Alvaro Flórez Estrada. Poseen notable interés los palacetes que jalonan el margen septentrional de la N-634 a su paso por la villa, destacando entre todos el conocido como El Capitolio. Aún conserva la capital una parte de aquella vida comercial y artesanal que reflejaban las fuentes medievales. Fieles herederos de aquella tradición son los artesanos madreñero y albardero que áun tienen abierto taller y comercio en la villa. Pero sin duda donde se patentiza con mayor claridad aquella primigenia vocación de la antigua “Pola” es en sus mercados y ferias, que conforman a su vez uno de los rasgos diferenciadores que la definen dentro de nuestro contexto regional. Los mercados semanales tienen lugar los miércoles y domingos. Sus ferias más afamadas son las de La Flor. La Primera Flor se celebra el primer domingo después de la Pascua de Resurrección y la Segunda Flor tiene lugar siete semanas después de la precedente. Otras ferias de menor entidad son las de Los Prados y la de La Caída, el 5 y 20 de septiembre respectivamente, cerrando el ciclo la de San Simón. En los últimos años vienen celebrándose los denominados “Mercadones”, con siete ediciones hasta la fecha, se reparten en tres ediciones anuales: una temática, en primavera; otra dedicada al sector agroalimentario local y comarcal, coincidiendo con la Segunda Flor; y finalmente, en otoño, con vocación regional. Asimismo, en esta primavera ha tenido lugar la I Feria de Muestras de Grado con la que se pretende dar protagonismo al pequeño comercio, los servicios de proximidad y la industria tradicional. |